
Rácing de Santader y Valencia se batieron ayer en un duelo del que los primeros salieron victoriosos por orden, fe e insistencia. Derrota más que preocupante sintomática para los de Mestalla, puesto que ya se está convirtiendo en algo habitual el hecho de que el equipo alterne partidos trabajados con otros, más bien, de total despiste y desconcierto.
En una semana en la que la se había hablado más de la selección, de las ovejas negras y de virus como el Fifa y el de la gripe, el Valencia afrontó el partido ante el Rácing como una oportunidad para demostrar que, en pocos días, el mensaje del nuevo técnico Ronald Koeman había calado en el equipo. Las intenciones parecían buenas, pero con la mayoría del equipo dando vueltas alrededor del mundo por los compromisos internacionales, lo más probable era que, como mucho, se llegara a Santander con el empuje y los métodos empleados semanas antes para ganar al Murcia. Eso sí, en este caso iba a ser más complicado, pues enfrente se encontraba la tropa de Marcelino García Toral que venía acumulando un total de 7 partidos sin perder en la competición doméstica.
Al igual que el año pasado, el técnico asturiano ex del Recreativo de Huelva volvió a ganar la partida, dejando de paso al aire las vergüenzas de un Valencia que pareció algo más que deslavazado en ciertas fases del encuentro. Detalles como el de no realizar un lanzamiento a portería casi hasta el minuto 70 de partido dicen muy poco del equipo visitante y mucho en favor de un equipo local que, con limitados recursos, está realizando una temporada meritoria en un año que se presumía difícil por la escasez de fichajes. Por tanto, lección de humildad y trabajo la de ayer por parte del Rácing y de su técnico, que augura una temporada cuanto menos tranquila y esperanzadora para la parroquia santanderina. Y sí, aún con todo ello, se dirá que el Valencia pudo haber salvado un punto en el encuentro de ayer si no hubiera sido por el error de Cañizares en el gol de Jorge López, compañero de equipo del portero hasta el año pasado. Aunque también en esta ocasión, viendo el transcurrir del partido, debería comentarse en favor del de Puertollano que ya tuvo bastante con salvar los muebles más de la cuenta.
En fin, derrota para analizar, para aprender y para mejorar, puesto que de nada sirve lamentarse en un deporte en el que, la mayoría de las veces, pasar página supone volver a caer en los mismos errores. Apuntar como dato positivo la reaparición del brasileño Edu en las filas valencianistas, despues de más de un año alejado de los terrenos de juego por culpa de una lesión de rodilla. Ojalá esta vez vuelva para quedarse ya que el Valencia y la afición se lo agradecerán a buen seguro.